9 preguntas clave de marketing para una estrategia exitosa en 2026
- Arjan Shahani

- 4 days ago
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¿Cómo asegurar que tu marketing sea exitoso en 2026? Descubre las 9 preguntas clave que todo profesional debe responder para diseñar una estrategia efectiva y adaptada a los nuevos retos.

Ya le dimos la vuelta al 2025. Está atrás.
Es momento de mirar hacia adelante y tomar esos pasos tempranos que harán que el 2026 sea EL AÑO para tu marca y proyecto. Por eso, te quiero compartir 9 preguntas que considero debes analizar y estar seguro de cuáles son las respuestas que aplican para tu contexto, tú público meta, tus canales y tu estrategia.
¡No dejes que pase el mes de enero sin que tengas CLARAS respuestas y cursos de acción para cada una de ellas.
¿Qué funcionó y qué no funcionó en tu estrategia del año pasado? Y ligado a este concepto, ¿qué aprendes del ejercicio pasado para llevar al actual?
Yo sé que la tentación de dejar el 2025 como una muy distante memoria es grande. Para muchos fue un año complejo, impredecible, a veces hasta irracional.
Sin embargo, para bien o para mal, lo libraste.
Estás aquí y estás lista(o) para otro round… y sería un desperdicio no tomar un momento para hacer un análisis honesto y cabal de todo lo que implementaste o buscaste implementar a favor de tu proyecto.
¿Te atreviste a cosas que no tenías inicialmente planteadas como parte de la estrategia? ¿Tienes claro si funcionaron o no? De lo que hiciste el año pasado, vale la pena correr el ejercicio simple de indexar en tres columnas “Lo que tenemos que hacer MÁS”, “Lo que tenemos que hacer diferentes” y “Lo que tenemos que dejar de hacer”. Este es un excelente punto de partida para ir poniendo los ojos en un futuro promisorio.
¿Tienes claridad de los objetivos del negocio para este año y cómo tus esfuerzos de marketing abonan a estos objetivos?
La estrategia de marketing no debe vivir en una cámara al vacío. Tiene que estar directamente ligada a los objetivos de negocio y entender su rol en el logro de los mismos. Si la meta es crecer una de las verticales del negocio de manera desproporcionada a las demás, ¿cómo tienes que adecuar el foco de tu estrategia de marketing para hacer eco de esa dirección estratégica?

Y no se trata nada más de una distribución porcentual de tiempo y recursos en tu presupuesto, sino de saber exactamente, con base a lo que ya sabes que funciona para cada componente del negocio y tu entendimiento de la etapa del Product-Life Cycle en el que están dichos componentes, qué vas a hacer a favor de qué campaña, producto, promoción, estrategia de precios, etc.

Si el objetivo de la empresa será servir más a una industria en particular, ¿qué esfuerzos de entendimiento del mercado, conocimiento de los buyer personas de dicha industria, reconocimiento de dolencias y necesidades, mapa de competidores, etc. puede tu equipo de marketing traer a la mesa de estrategia.
Busca aportar aquellos insights que harán que el marketing siga asumiendo un rol muy estratégico… no sólo porque es una disciplina que es nuestra pasión, sino porque no hay argumentos en contra: hoy más que nunca el marketing bien ejecutado es EL diferenciador entre el proyecto exitoso y el rotundo fracaso.
¿Quién es tu público meta HOY? No ayer, no antier. ¿Reconoces cambios recientes en sus perfiles? ¿Qué significa esto para tu estrategia?
En los ochentas, la definición de tus consumidores principales y el entendimiento de qué los motiva a comprar, cómo se relacionan con ciertas marcas, etc., era un ejercicio que tenía una vida de anaquel bastante larga. Hoy, las cosas han cambiado y la gente cambia a un ritmo mucho más acelerado.
Lo que ayer era determinante para la vinculación emocional entre una marca y su consumidor meta, puede dejar de ser relevante en cuestión de días y motivado por algo tan fortuito como la viralización de un reel de Instagram.

Por lo mismo, es importante que tomes este momento de transición entre años para retar tu entendimiento y tus predisposiciones respecto a lo que mueve, motiva y conecta con tu público meta… porque puede ser que las cosas que tú sabías que eran ciertas hace unos meses, hoy sean radicalmente distintas.
¿Qué tanto conoces a tus consumidores de hoy?
¿Cuánto han cambiado recientemente, desde qué punto de partida y en qué dirección?
Con esto, ¿puedes anticiparte hacia donde es más probable que evolucionen como compradores?
¿Puedes anticipar el tipo de mensajes y acciones que harán que tu marca conecte con ellos?
Si la respuesta es SÍ, es hora de poner manos a la obra e ir diseñando para lo que los consumidores SERÁN y no solo lo que no son. Si tu respuesta, en contraste es NO, es momento de invertir bastante tiempo y recursos para entender más y mejor a quienes al final del día te dan el beneficio de su preferencia.
¿Qué data tengo? ¿Qué data me falta? ¿Cómo la estoy explotando a mi favor? ¿Tengo claro cómo voy a balancear data-driven marketing con la magia que viene de la emocionalidad y las conexiones auténticas?
Ya no es justificable que tus decisiones de marketing sean exclusivamente tomadas con base al instinto y el sentir. En realidad, nunca lo fue, pero por lo menos en el pasado tenías la excusa de que conseguir inteligencia de mercado era un proceso tardado y costoso.
Hoy en día, el problema es distinto. Hoy es muy probable que tengas data DE MÁS. Por lo mismo, es muy importante que primero que nada, tengas muy claro QUÉ de todo lo disponible es realmente de valor analizar para poder tener un entendimiento fidedigno y relevante para tu marca, producto o servicio.
Haré una analogía hipotética con el deporte, que es un espacio en donde definitivamente se sobreutiliza la data para llegar a conclusiones que confunden casualidad con causalidad:
Se viene un partido de fútbol entre la Selección de México y Estados Unidos y ese partido se va a llevar a cabo en la ciudad de Moscú. Semanas antes del partido, los analistas de una cadena de televisión están hablando del partido en puerta y uno empieza a decir cosas como:

“Históricamente en las 19 ocasiones desde 1974 que estos dos países se han enfrentado, Estados Unidos ha ganado el partido en 37.4% de las ocasiones, México ha ganado en 54.9% y 17.7% de las veces han terminado en empate. Pero no sólo eso, en todas las ocasiones en que han jugado en países que formaron parte del bloque soviético, México ha ganado por diferencia de dos goles. Además, cuando el portero de Estados Unidos tiene apellido germánico, como es el caso en esta ocasión, siempre el primer gol ha caído en los primeros 15 minutos.”
Otro analista le responde:
“Fíjate que hice un análisis del rendimiento físico de los jugadores de ambos equipos, midiendo el desempeño en términos de velocidad al correr, puntería al tirar y capacidad de drible. La calificación promedio de este análisis para el equipo mexicano es de 46/100 mientras que la de la escuadra estadounidense es de 88/100. También acabo de enterarme que el delantero estelar del equipo mexicano está teniendo problemas en casa por un tema de infidelidad y anda muy desganado y no ha atendido a los partidos de preparación. De hecho es probable que ni siquiera viaje con el equipo a Rusia por lo mismo.”
Si tuvieras que apostar por quién ganará este partido con la data disponible, ¿qué aportación de los dos comentaristas considerarías más útil para hacer tu decisión?
El que solo se va por el sentir probablemente diría “¡Vamos a ganar 5 a cero porque somos bien ch!ng0nes y los gringos no le saben al fútbol!”
El que se va por la data inútil que presentó el primer analista apostaría por que México ganará el partido por diferencia de dos goles y anotando el primero en los 15 minutos iniciales del partido… y ni siquiera notará que si sumas los porcentajes de partidos ganados o empatados que presentó el analista, exceden al 100% (¿tú lo notaste?).
No estoy diciendo que es seguro en este hipotético que Estados Unidos ganaría el partido, pero quien utiliza la data correcta y de mayor valor disponible seguramente llegaría a la conclusión de que ese escenario es el más probable.
Mensaje: Usa y explota la data que está ahí para tu beneficio… la que no sirve a tus propósitos, podría estar generando ruido de más.
Habiendo dicho esto y reiterando la importancia de no improvisar y sí explotar la información disponible, quiero también reconocer que un enfoque que SOLAMENTE tome en cuenta un análisis de los datos que tienes rápidamente disponibles y que se enfocan en el track record de tu marca/producto, puede ser limitativo.
Volviendo a las analogías deportivas: si tu equipo de fútbol lleva jugando 30 partidos y no ha ganado uno sólo, sería muy fácil llegar a la conclusión de que perderán el siguiente y el siguiente y el siguiente partido.
La data nos lo dice… pero ahí es donde tu creatividad, cambiar las reglas del juego, atreverse, y arriesgarse, puede ser la diferencia.

Si una marca ha tenido un crecimiento histórico en ventas de 5% anual por los últimos 10 años, sería muy fácil pensar que a lo más que puedes aspirar en el año siguiente es un crecimiento similar… porque valernos sólo de la data puede hacer tentador no cambiar nada y solo seguir la tendencia.
Pero bajo esta lógica, es muy poco probable que tus esfuerzos y tácticas estén diseñadas para asombrar, romper con las expectativas y maravillar. Si no tienes cuidado y dejas que la data interna sea la que maneja tu proyecto, tus esfuerzos tenderán hacia lo inercial… y lo inercial es predecible.
Es igual de importante voltear hacia afuera, a ver qué señales y oportunidades se pueden presentar o puedes predecir en el contexto. Hay que escuchar a los clientes y a los que no son tus clientes. Hay que voltear a ver a los competidores y lo más difícil: hay que ver el vacío y entender su potencial. Hay que encontrar esos espacios en donde todavía no hay data porque a nadie se le ha ocurrido estar pero donde sí puedes ver señales del potencial de grandeza que existe.
En este sentido, escuchar la retroalimentación de tus clientes es importante y valioso… pero debo de decirte que también puede ser limitativo. Porque si bien mi intención para nada es minimizar el increíble valor que tiene insertar en tu estrategia la retroalimentación de los más preciados componentes de tu cadena de valor, tus clientes, sí vale la pena invitarte a reflexionar lo siguiente:

El famoso productor musical Rick Rubin, al ser entrevistado en el programa de 60 Minutes, dijo que “El público no sabe lo que quiere. El público sólo conoce lo que ya ha visto antes.” En la misma lógica, la siguiente cita es comúnmente atribuida al autor de cómics y novelas, Allan Moore: “No es trabajo del artista darle al público lo que pide. Si el público supiera lo que necesita, no serían el público. Serían el artista.”
¿Qué data respecto a la aceptación de la computadora portátil MacBook podría haberle dado insights a Steve Jobs para crear el primer iPod y con ello iniciar una revolución en el uso y la dependencia en dispositivos móviles? Famosamente Jobs CREÓ la necesidad por un producto y asombró al público con una respuesta que nadie esperaba… pero ojo, no fue sólo un golpe de suerte.
Lo admirable de este ejemplo fue la capacidad de Jobs de ver más allá de lo que sus clientes le estaban diciendo. Fue entender el contexto y la tendencia hacia los dispositivos móviles, fue ver lo que el nacimiento de formatos como el MP3 y las plataformas como Napster y Limewire nos decían de hacia donde iba el consumo de la música y de otros formatos.
Igual que cuando Henry Ford nos regaló “si le hubiera preguntado a la gente lo que quería, me hubieran dicho que querían caballos más veloces”, la genialidad e inventiva de Jobs estuvo en saber leer las señales que no eran tan directas y evidentes como la retroalimentación del cliente y la data de desempeño de sus productos.
Te comparto otro ejemplo:

La marca Tecate estaba filmando un comercial con Sylvester Stallone, construido con base a insights de la manera en que la masculinidad tradicionalmente se relaciona con ciertos comportamientos muy fácilmente atribuibles al artista de cine. Y sí, todas las situaciones que presentaron fueron graciosas, estaban de acuerdo al brief y lograban el mensaje que buscaban. Eran cómicas… nada fuera de este mundo.
Y de repente el actor falló una y otra vez al momento de tratar de grabar la palabra “BOX”. Trataron de grabar una y otra vez y simplemente no lograban que el actor pronunciara correctamente. Terminaron la filmación y para resolver esta situación hasta se consideró hacer un voiceover con alguien más diciendo la palabra “BOX” correctamente (yo escuché esa versión, terrible).
Pero en el cuarto estaba Franco María Maggi y él dijo “así lo vamos a sacar, diciendo BAX.”
¿Qué data podría haber motivado el sí que le dió en su momento uno de mis mentores a esta campaña? Un momento fortuito que casi no llegó al aire porque los creativos originales no lo tenían planeado y lo consideraban una muy mala ejecución, no contaba con justificaciones o data de aceptación por parte del mercado para que Franco diera luz verde, pero su entendimiento de la autenticidad y las conexiones emocionales llevó a la campaña más memorable y exitosa de esa marca de cerveza. No estaba seguro. No tenía datos duros que dijeran “esta es una apuesta poco riesgosa” pero tenía un gran entendimiento de la cultura mexicana y de sus consumidores target y sentía que el riesgo valdría la pena.
No se equivocó.
¿Qué data sí vas a meter en tu proceso de decisión?
¿Cuál data ni siquiera voltearás a ver porque nublará tu visión?
¿Cuánto vas a escuchar y confiar en tu sentir, y cuánto en tu entendimiento del público?
¿Cuántas y cuáles de tus decisiones tomarás con cabeza fría vs. aquellas que arriesgarás por la motivación de asombrar?
¿Qué canales serán para mi marca, en qué prioridad y con qué objetivos? ¿Tengo un mapa útil de mix de canales?
Antes contabas con los dedos de una mano los medios disponibles para tu marca, y tu split presupuestal entre canales era muy fácil de determinar. Hoy no solo es un mix de canales sino de esfuerzos por cada uno de los canales.
Si todavía estás haciendo un presupuesto que se divide en ATL, BTL y DIGITAL nada más, tienes mucha tarea… y no sólo porque hay que hacer el doble clic en los medios tradicionales, sino porque en el ámbito digital hay un sinfín de posibilidades.

¿Qué plataformas usarás?
Dentro de cada una de las plataformas: ¿qué esfuerzos? ¿orgánicos? ¿pagados? ¿de qué tipo?
¿Usarás solo cuentas propias o harás algún tipo de colaboración y/o earned media digital?
¿Recurrirás a content creators en sus canales? ¿influencers?
¿Sólo tus propios canales con esfuerzos 100% ligados a tu marca?
¿Cómo llevarás tráfico de un punto a otro y cómo los irás gestionando desde la parte más alta de tu funnel, y hasta la compra y recompra?
¿En qué canales invertirás más para cada etapa del funnel?
¿Qué mensajes resuenan más en una red social propia, sea la que sea, que en un sitio web y/o en el canal de un tercero con autoridad?
Al final del día no he conocido una sola marca que tenga un presupuesto infinito así que es importante establecer claramente dónde enfocarás los recursos que tienes para efectos de qué objetivos con qué tipo de campañas, retornos y resultados esperados.
¿Cuáles van a ser mis métricas clave y cómo las usaré en mis procesos de toma de decisión?
Volviendo al tema de la importancia de saber qué data vas a utilizar y valorar dentro de tu toma de decisiones, es importante ser muy claros con respecto a objetivos particulares, con tácticas particulares y por ende, evaluadas con métricas particulares.
Si tienes claridad de la necesidad de implementar una campaña de Awareness, por ejemplo, sería contraproducente tomar como prueba ácida de éxito de dicho esfuerzo, la cantidad de leads convertidos en leads calificados.
Cada negocio es diferente, cada producto distinto y cada momento del mismo persigue diferentes objetivos.
Los esfuerzos en marketing tienen lead times distintos y reglas de atribución imperfectas… saber esto hace mucho más relevante entender que no todos los esfuerzos pueden medirse como exitosos o fracaso con la misma variable (por ejemplo de Costo por Conversión).
Tener claridad de qué es importante medir en qué instancia y documentarlo, también te armará para poder justificar y valorar cada uno de los esfuerzos de manera justa, planteada, preacordada y premeditada.
Y también, ten cuidado con las métricas de vanidad.
¿Cuál es mi nivel de preparación para adaptarme al cambio y para responder a incertidumbre o posibles periodos de crisis?
Si el 2025 te generó ansiedad y te hizo tener que revisitar las más profundas de tus creencias solo para darte cuenta que hasta la más fija de las ideas está presta a la obsolescencia, te tengo malas noticias: no hay señal alguna de que la velocidad del cambio y su relacionada incertidumbre, vayan a aligerar el paso en el 2026.
Se vendrán innovaciones relámpago que tomarán por sorpresa hasta al más enterado del gremio.
El trillado “el cambio es la única constante” va a seguir siendo opacado por la velocidad de dicha constante… y por eso es importante que tomes un espacio para reflexionar respecto a la capacidad instalada de operar en tiempos de incertidumbre, adaptar al equipo y sus funciones de manera contundente y rápida, e incluso contar con las capacidades de atender momentos de crisis de manera eficiente y efectiva.

Tu empresa tiene que sembrar en su ADN la capacidad rápida de adaptación al cambio… y reflejarlo en todos aquellos documentos, manuales y procedimientos que dictan su día a día.
Hace poco estaba en una junta trimestral de una empresa trasnacional que me da el honor de brindarme un asiento en su Consejo de Administración y estábamos hablando del propósito y razón de ser de la empresa.
Sin dar información de más por su carácter confidencial, la manera en que estaba construida la propuesta de valor tenía embedida en sí, una obsolescencia planeada y mandaba el mensaje incorrecto a clientes y colaboradores.
Como Consejo lo señalamos y solicitamos que se modificaran los documentos estratégicos clave de la empresa para abrirle el panorama de acción y no acotar su razón de ser a algo que tarde que temprano dejará de ser relevante.
Al hacer este cambio que podría parecer estético a primera cuenta, detonamos un reordenamiento de portafolio, foco en la transformación organizacional y una serie de decisiones que hoy están preparando a la empresa para el futuro… porque tuvieron la capacidad de preparar su adaptación al cambio.
El concepto de adaptación al cambio también está muchas veces ligado a la capacidad de enfrentar y abordar una crisis, y es mi responsabilidad invitarte a asegurar tu capacidad de respuesta y preparación para atender las más probables de ellas.
Y no sólo se trata de aligerar un golpe inevitable, sino de desarrollar la capacidad de capturar esos momentos de crisis para convertir a los clientes más leales, a los mejor abordados y a los que vuelves tus embajadores de marca… todo porque estabas preparado para capturar de una crisis, el componente de la oportunidad.
¿Cómo me voy a diferenciar de mis competidores? ¿Tengo claridad de mi propuesta de valor diferenciada?

Ligado con el punto anterior en el que hablé brevemente sobre la propuesta de valor, quiero platicarte que no deja de asombrarme la manera en que los documentos supuestamente estratégicos en muchas empresas no son más que un poster bonito en el área de recepción.
Es una lástima que elementos como la misión, visión, valores, propósito y propuesta de valor, sean tratados con tal desdén que no son otra cosa que líneas que suenan muy bonito y que hizo un practicante para palomear un pendiente.
Las empresas y proyectos que destacarán en el 2026, son aquellos que tienen claridad de cómo van a competir y mostrarse como una solución o alternativa más atractiva que el resto de ellas.
No dejes que los documentos base para lograr tu éxito se vuelvan un elemento decorativo en un lobby. Tu estrategia debe estar bien consolidada y presentada. La organización que la sustenta tendrá que abanderar aquellos componentes de la propuesta de valor que más le competen… y seguir adelante.
¿Cómo le voy a hacer para divertirme más?
Tienes MUCHO trabajo por delante. El 2026 apenas comienza y tus retos son abismales.

Más te vale que encuentres las formas de mantener tu trabajo y tu día a día divertido… porque si todo va bien, lo vas a seguir haciendo por mucho tiempo.
El éxito por sí mismo no es suficiente como gratificante.
Con un poco de suerte, la estrategia correcta y algunas pinceladas de talento, tendrás éxito. Pero lo importante va a ser:
¿CÓMO viviste esa aventura hacia el éxito?
¿Te llenó el orgullo por el trabajo bien hecho?
¿Pudo satisfacer tus necesidades de logro?
¿Te hizo sonreír o tal vez reírte?
Dicen que si tu trabajo te gusta y apasiona, nunca tendrás que trabajar un solo día de tu vida. Creo que es una idea a la que todos deberíamos apuntar. Busca divertirte, nutrirte, lograr plenitud… porque el resultado de negocio es importante, pero no es lo único y no es el todo. Tu bienestar físico y mental merece la diversión.
¿Existen más preguntas clave de marketing?
Con estas 9 preguntas clave de marketing creo que puedes empezar el 2026 bien encarrilado(a) hacia el desarrollo e implementación de esfuerzos de marketing exitosos. ¿Son las únicas 9 preguntas que vas a tener que responder? Estoy seguro de que sabes que la respuesta es un rotundo NO… pero mi intención es darte un inicio bien cimentado para que sobre él construyas.
El 2026 puede ser un gran año para tu proyecto y si podemos hacer algo para apuntalarlo, nos dará mucho gusto hacerlo. Si nuestros contenidos sirven para este propósito, inscribirte a nuestro newsletter es una gran manera de estar al día. ¿O tal vez quieras seguir nuestro podcast? O si quieres que nos subamos al barco contigo y pongamos manos a la obra en tu proyecto, búscame. Estamos a la orden.




